Los nudos imprescindibles
El ocho es el rey de la seguridad: no se deshace solo y es fácil de inspeccionar; se usa para atar cuerdas a mosquetones o puntos fijos. El as de guía crea un lazo fijo al final de la cuerda, perfecto para anclajes.
El ballestrinque ata la cuerda a un poste o árbol y es el nudo del tendedero por excelencia. El nudo de pescador doble une dos cuerdas del mismo grosor, y el prusik permite deslizar y bloquear una cuerda sobre otra para tensar o subir.
Cómo practicarlos con seguridad
Ningún nudo es seguro si la cuerda está dañada o si lo haces mal: practica cada nudo hasta poder hacerlo sin mirar y revisa siempre el resultado antes de confiarle peso o una carga.
Para usos de seguridad (hamacas, anclajes, escalada) verifica el nudo con un compañero y sigue las instrucciones del fabricante de la cuerda. Para usos domésticos del campamento, la regla es que el nudo aguante la carga y sea fácil de deshacer.
Mantener la cuerda en buen estado
Guarda la cuerda seca y a la sombra, evita pisarla y revisa los tramos que han rozado roca o metal: un roce superficial puede esconder daño interno.
Llevar 10-15 metros de cuerda de 5-6 mm en la mochila cubre la mayoría de usos del campamento: tender ropa, asegurar la tienda, colgar la comida o improvisar un refugio.
Cómo aprender un nudo nuevo en 5 pasos
Seguridad (ocho, as de guía), amarre (ballestrinque) o unión de cuerdas (pescador doble).
Sigue el paso a paso con una cuerda de práctica de color claro, que facilita ver las vueltas.
Nombrar cada vuelta (por delante, por detrás) ayuda a memorizar la secuencia.
Cuelga un peso pequeño y comprueba que el nudo no se desliza ni se aprieta en exceso.
Practica varias veces al día hasta hacerlo sin pensar; en la montaña no hay tiempo de recordar.