La yesca lo es todo
Antes de pensar en la chispa, prepara tres tamaños de material: yesca fina (corteza seca, virutas, algodón con vaselina), ramitas del grosor de un lápiz y leña mayor. La yesca debe estar seca de verdad: si no la hay, raspa el interior de la corteza o usa un trozo de tela carbonizada.
Recoge la leña caída del suelo, nunca cortes ramas de árboles vivos: además de dañar el bosque, la leña verde no arde.
Métodos sin fósforos
El pedernal o ferrocerio es el método más fiable y práctico: lanza chispas muy calientes y funciona mojado. La lupa concentra el sol en un punto y funciona en días despejados; el arco de fricción es el más difícil y queda para emergencias o por pura diversión.
Practica en casa antes de depender de ello en el monte: encender la primera chispa sobre yesca real requiere técnica y paciencia.
Monta y enciende la hoguera
Coloca la yesca en el centro y alrededor un tipi de ramitas finas, dejando una abertura para soplar. Cuando el tipi arda, añade leña mayor en forma de tipi o cabaña, sin ahogar las llamas: el fuego necesita oxígeno tanto como combustible.
Enciende tu fuego en 6 pasos
Claro de tierra o piedras, lejos de tiendas, raíces, hierba seca y ramas bajas.
Virutas, corteza interior o algodón con vaselina; debe arder con una sola chispa.
Ramitas finas alrededor de la yesca, con una abertura para soplar aire.
Pedernal, lupa o cerilla: acércalo a la base de la yesca, no a la leña.
Un soplo constante y suave convierte el rescoldo en llama.
Primero ramitas, luego ramas mayores, siempre sin aplastar el fuego.
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