Las cuatro reglas de oro
Limpiar (manos y superficies), separar (crudo y cocinado), cocinar (a fondo, sobre todo carnes y huevos) y refrigerar o conservar en frío. Sin nevera ni agua corriente, la disciplina es tu mejor seguro.
Lleva gel hidroalcohólico o jabón biodegradable y una botella de agua limpia solo para lavarte las manos antes de tocar la comida.
Cadena de frío sin nevera
Usa la carne y los lácteos el primer día o mantenlos en una nevera portátil con acumuladores; los embutidos curados, quesos curados, conservas y frutos secos aguantan sin frío. En días de calor, la comida fresca no debe pasar más de dos horas fuera de la nevera, y menos si el sol aprieta.
Si el agua del río o del grifo no es potable, hiérvela al menos un minuto o pásala por un filtro certificado antes de beber o lavar alimentos.
Síntomas y qué hacer
Náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal aparecen horas después de comer algo en mal estado. Lo primero es hidratarse en pequeñas cantidades y de forma constante. Si hay sangre en las heces, fiebre alta, signos de deshidratación o los síntomas duran más de un par de días, busca atención médica.
Prepara y guarda la comida con seguridad en 6 pasos
Antes de tocar alimentos y después de ir al baño, siempre.
Platos y cubiertos distintos para cada uno; no los mezcles sobre la mesa.
Carnes y huevos bien hechos: la temperatura interna mata las bacterias.
Nevera con acumuladores y consumo el primer día; el resto, productos que aguantan.
Hervir un minuto o filtrar con sistema certificado antes de beber o lavar comida.
Cualquier sobra que no sepas cómo se ha conservado, directa a la basura.
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