La nevera y el hielo: cómo alargar el frío
Precongela todo lo posible antes de salir: botellas de agua, carne y productos que admitan congelación actúan como acumuladores de frío. Llena la nevera al máximo, porque el espacio vacío se llena de aire caliente cada vez que la abres.
Guarda la nevera a la sombra y ábrela lo menos posible; separa la bebida (que se abre a menudo) de la comida perecedera, idealmente en dos neveras o con los acumuladores entre medio.
Sin nevera: comida estable y planificación
Si no llevas nevera, apuesta por comida que aguante días a temperatura ambiente: panes tipo torta, embutidos curados, quesos curados, frutos secos, conservas y comida liofilizada. Cocina los perecederos el primer día y planifica el menú en orden de caducidad.
En climas cálidos, ningún alimento perecedero debe pasar más de dos horas fuera de la cadena de frío; en caso de duda, no lo consumas.
Higiene y seguridad alimentaria
Lava las manos o usa gel hidroalcohólico antes de cocinar, mantén separados crudos y cocinados y limpia la tabla y los utensilios con agua caliente o toallitas desechables.
La intoxicación alimentaria es la forma más fácil de arruinar un viaje; cuando acampas sin frigorífico ni agua corriente, la prevención es la única herramienta fiable.
Cómo mantener la nevera fría en 6 pasos
Congela botellas y packs la noche anterior; actuarán como hielo extra.
Mete los acumuladores unas horas antes de cargarla para que el interior parta frío.
Lo más frágil (lácteos, carne) junto a los acumuladores; bebidas arriba y a un lado.
Rellena el espacio vacío con más acumuladores o botellas congeladas.
Ubica la nevera a la sombra y decide qué vas a sacar antes de abrirla.
Vacía el agua de fusión y seca el interior al reponer el hielo para retrasar el deshielo.