El suelo es tu primer enemigo
El contacto con el suelo roba más calor que el aire que te rodea. Una esterilla o colchón con buen aislamiento marca más diferencia que un saco caro: invierte primero en la capa de abajo.
Si notas frío por la espalda, añade una segunda esterilla o una manta reflectante entre colchón y saco: el cambio se nota la misma noche.
Ropa seca y capas, no más ropa
Duerme con ropa interior térmica limpia y seca, y ponte gorro: por la cabeza se escapa mucho calor. Evita el algodón, que retiene la humedad y te enfría.
Vestir demasiado dentro del saco no siempre ayuda: si sudas, la humedad te roba calor después. Mejor menos capas y el saco bien abrochado.
Trucos de calor extra
Una botella de agua caliente envuelta en un calcetín calienta los pies toda la noche. Unos ejercicios ligeros antes de meterte en el saco activan la circulación, y cenar algo caliente ayuda a generar calor interno.
Hidrátate: estar deshidratado baja la temperatura corporal. Y vacía la vejiga antes de acostarte, porque también enfría.
Una noche cálida en 6 pasos
Colchón o esterilla con valor R adecuado a la temperatura de la noche.
Ropa térmica limpia, calcetines de repuesto y gorro para dormir.
Una comida caliente y agua suficiente antes de acostarte.
Botella de agua caliente envuelta para los pies.
Ventila el saco un minuto antes de entrar y ajústalo sin dejar huecos.
Deja la ropa del día siguiente dentro del saco para que amanezca templada.