El sistema de capas
Tres capas: base térmica que evacue el sudor (lana merino o sintético, nunca algodón), capa intermedia de aislamiento (forro polar o plumas) y capa exterior cortaviento e impermeable. Mejor varias capas finas que una gruesa: así regulas sin sudar ni pasar frío.
El algodón es el peor enemigo del invierno: mojado por el sudor, enfría y tarda una eternidad en secarse.
Dormir caliente: saco, esterilla y trucos
Un saco de invierno y una esterilla con alto valor R (por encima de 4 para nieve) son innegociables: el suelo roba más calor que el aire. Antes de acostarte, haz un poco de ejercicio ligero, cena algo caliente y guarda la ropa del día siguiente dentro del saco para que amanezca templada.
Respira dentro del saco lo justo: la humedad del aliento condensa y, a la larga, empapa el aislamiento.
Cocinar y moverse en frío
Los cartuchos de gas pierden presión con el frío: guarda el hornillo en el saco por la noche o usa gas de invierno (mezcla de isobutano y propano). Hidrátate aunque no tengas sed y vigila los primeros signos de hipotermia: tiritona incontrolable, torpeza y desorientación son señales para actuar de inmediato.
Prepara tu salida de invierno en 6 pasos
Consulta el tiempo y, si vas a montaña, el riesgo de aludes y el estado de los refugios.
Temperatura de confort muy por debajo de la mínima esperada y valor R alto.
Merino, polar y cortavientos: cero algodón en contacto con la piel.
Usa mezcla de invierno o guarda el hornillo caliente en el saco por la noche.
Comidas energéticas e hidratación constante aunque no tengas sed.
Deja dicho dónde vas, por dónde y cuándo piensas volver.
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