El sistema de tres capas
La capa base, pegada a la piel, transpira y evacúa el sudor: mejor sintética o lana merina que algodón. La capa intermedia aísla (forro polar o plumas) y la exterior protege del viento, la lluvia y la nieve.
La clave es poder sumar y quitar capas sin parar: en montaña, en una misma hora puedes pasar de forro a manga corta y volver.
Tejidos: qué funciona y qué no
Los sintéticos (poliéster, nylon) secan rápido y pesan poco; la lana merina aísla incluso húmeda y huele mejor tras varios días; el algodón retiene la humedad, se enfría y tarda en secar: evítalo para actividad.
Para el campamento de tarde, una prenda de abrigo de repuesto y seca marca la diferencia entre una buena velada y una noche de tiritonas.
Complementos que se olvidan
Gorro y guantes finos ocupan poco y rescatan cualquier noche fría. Un buff o pañuelo multifunción sirve de protección solar, filtro de polvo y abrigo improvisado.
Calcetines de repuesto y un chubasquero ligero siempre en la mochila: son de los objetos con mejor relación peso-beneficio del camping.
Vestirse por capas en 6 pasos
Sintética o merina pegada a la piel; nunca algodón en actividad.
Forro polar o plumas para conservar el calor del cuerpo.
Cortaviento e impermeable para lluvia, viento y nieve.
Quita capas al subir el ritmo: sudar es empezar a enfriarse.
Una muda de repuesto para la noche vale más que tres capas extra.
Gorro, guantes finos y calcetines de repuesto siempre a mano.