Reduce antes de salir de casa
La mejor gestión de residuos empieza en la despensa: desenvasa en casa, reparte en bolsas reutilizables y elige formatos familiares en vez de raciones individuales. Menos envoltorios que entran, menos basura que sale.
Los utensilios reutilizables (plato, taza, cubiertos) eliminan la vajilla de un solo uso, y una botella de agua propia ahorra decenas de envases en un fin de semana.
Separa y comprime en el campamento
Lleva dos o tres bolsas reutilizables: una para residuos orgánicos, otra para envases y papel, y una tercera para lo que no se pueda separar. Comprime latas y botellas antes de guardarlas para que ocupen la mitad.
En campings con contenedores de reciclaje, deposita cada fracción donde corresponde; en terreno libre, toda la basura sale contigo. El orgánico incluido: los restos de comida atraen fauna y tardan en degradarse.
Residuos especiales: otra categoría
Pilas, cartuchos de gas, bombonas pequeñas y electrónica no van a la basura común: los cartuchos de gas se reciclan en puntos limpios y muchos campings los recogen. Perforarlos para vaciarlos es peligroso: entrégalos enteros.
Las colillas tampoco se tiran al fuego ni al monte: un filtro tarda años en degradarse y cada colilla apagada en el suelo puede acabar en el agua. Lleva una pequeña lata o bolsa para ellas.
Rutina de residuos en 6 pasos
Todo lo que entra en el coche con envoltorio, sale con envoltorio.
Dos o tres, separadas por tipo de residuo.
Orgánico, envases y resto, desde el primer día.
Latas y botellas aplastadas ocupan la mitad.
Pilas, gas y electrónica no van al contenedor común.
Una pasada final: nada queda, ni una colilla.