Por qué usar bastones
En las bajadas, los bastones descargan hasta un 25% del peso de las rodillas, y en las subidas suman el empuje de los brazos. Dan equilibrio en pasos expuestos, ayudan a tantear el terreno y alivian la espalda al repartir el esfuerzo; también sirven para apartar ramas o sostener la tienda.
Con la técnica correcta, el ritmo de marcha mejora y las piernas llegan menos cargadas al final de la jornada.
Tipos y materiales
Los telescópicos se ajustan por tramos y son robustos y económicos; los plegables se pliegan en tres tramos y caben en la mochila, ideales para viajar; los fijos son los más ligeros y simples. En materiales, el aluminio aguanta golpes y el carbono pesa menos pero es más frágil.
Si vuelas o viajas en transporte público, los plegables caben en el equipaje; si solo haces rutas de fin de semana, los telescópicos sobran de sobra.
Técnica: subidas y bajadas
En subida, acorta los bastones y planta el contrario a la pierna que avanza; en bajada, alárgalos y planta primero el bastón y luego la pierna, dejando que el brazo amortigüe. En llano, el ritmo natural alterna bastón y pierna contraria, con la punta hacia atrás.
Usa siempre las dragoneras: el peso se apoya en la muñeca, no en los dedos, y la mano no se cansa.
Ajusta y usa tus bastones en 5 pasos
Codo a 90 grados con la mano apoyada en la empuñadura, sobre suelo plano.
5-10 cm menos: el bastón trabaja por detrás del cuerpo, empujando.
5-10 cm más: el bastón amortigua por delante y descarga las rodillas.
Bastón contrario a la pierna que avanza: ritmo natural de marcha.
Mano suelta sobre la empuñadura y peso en la muñeca: menos fatiga.
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